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En la década del año 2010, una delegación de países, incluidos Siria y Rusia, acudió a una agencia de las Naciones Unidas con un extraño pedido: inscribir fronteras soberanas en el mundo de la tecnología digital.

Estos países solicitaban  que a los estados se les  asignaran direcciones de internet nación por nación, así como se asignaron códigos de país para los números de teléfono, luego de un año de negociaciones, la solicitud quedó en nada: ya que crear tales límites habría permitido a los gobiernos ejercer estrictos controles sobre sus propios ciudadanos, violando el espíritu abierto de internet como un espacio sin fronteras, libre de los dictados de cualquier entidad individual.

Rusia explora la frontera al internet

Rusia ya está explorando un nuevo enfoque y de esta manera crear una frontera al mundo digital: es por eso que aprobó dos proyectos de ley que obligan a adoptar medidas tecnológicas y legales para aislar el internet ruso.

Estos proyectos  obligan a las empresas internacionales a almacenar todos los datos de los ciudadanos rusos dentro del país, lo que hace que algunas empresas, como LinkedIn, se bloqueen cuando se niegan a cumplirlo.

Si Rusia tiene éxito en sus planes, no habría ninguna necesidad de filtrar la información internacional. El tráfico de internet ruso simplemente nunca tendría que salir del país.

Eso significa que lo único a lo que los rusos, podrían acceder dentro de Rusia es a la información que está alojada en suelo ruso, en servidores que se encuentren físicamente en el país. De igual manera tampoco podrán acceder a la información externa, ya sea su dinero en efectivo en otro país o simplemente entrar  a Amazon para comprar una bufanda.

El caso chino

El máximo líder en la censura de contenido de internet ha sido tradicionalmente China. Su escudo, también conocido como el Gran Cortafuegos de China, utiliza filtros para bloquear de manera selectiva ciertas direcciones de Internet, ciertas palabras, direcciones de IP, etc.

Esta solución no es de ninguna manera perfecta,  ya que esta está basada en programas informáticos, lo que significa que los programadores pueden fácilmente diseñar softwares adicionales para evitar estos bloqueos.

Y es que Pekín, que sospechó de la nueva tecnología occidental desde el principio, solo permitió que se construyeran muy pocos puntos de entrada y salida del internet global dentro de sus fronteras, mientras que Rusia inicialmente fue bastante acogedora del auge de red global.

Primeras señales

Rusia y China comenzaron a hablar públicamente sobre el "internet soberano" alrededor de 2011 o 2012, luego de que las redes sociales fueran un espacio de organización contra regímenes autoritarios durante la llamada primavera árabe.

Convencida de que estas revueltas habían sido provocadas por los estados occidentales, Rusia trató de evitar que influencias perturbadoras llegaran a sus ciudadanos, creando esencialmente controles en sus fronteras digitales.

Nueva Ruta de la Seda

China intentará promover su modelo de control de internet a través de su proyecto de la Nueva Ruta de la Seda, que busca conectar Asia con Europa y África mediante la construcción de una vasta red de corredores terrestres, rutas marítimas e infraestructura de telecomunicaciones.

Una de las posibilidades es un escenario en el que una cantidad suficiente de estos países se unan a Rusia y China para desarrollar una infraestructura similar, hasta el punto en que puedan sostenerse mutuamente sin hacer negocios con el resto del mundo.

Jose Silva

Software Engineer

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